El Síndrome del Impostor. Qué es y cómo superarlo

¿Alguna vez has sentido que has tenido suerte en tu trabajo o que no eres tan bueno como tus compañeros en el ámbito que sea? Es posible que alguna vez te hayas podido decir: “no soy lo suficientemente bueno”, “Por qué debería escucharme alguien”, “Más gente sabe más que yo sobre esto” o esto “No puedo fallar”, “Fue pura suerte lo que he logrado” o “Me siento como un fraude”. Estas afirmaciones van asociada en un alto grado al denominado síndrome del impostor. Pero ¿Qué es? ¿de dónde viene? y sobre todo ¿Cómo poder afrontarlo?.

¿Qué es el Síndrome del Impostor?

El síndrome del impostor, o La experiencia impostora como me gusta más llamarlo, es un sentimiento generalizado de duda, inseguridad e incompetencia a pesar de la evidencia de que uno alberga las capacidades y ha tenido logros objetivos. Estos sentimientos arrastran a la persona a dudas persistentes sobre sí mismos y creyendo paradójicamente que puede ser fraudes o impostores que finalmente fracasarán y serán desenmascarados como incompetentes.

Carlos Rodríguez

Las personas que padecen este afección de forma frecuente creen que no son realmente merecedoras de sus logros, que no se produjeron por un capacidad propia sino más bien por producto de la casualidad y la suerte. Bravata et al. (2019) sugieren que el síndrome del impostor describe a las personas que “a pesar de sus éxitos objetivos, no logran internalizar sus logros y tienen dudas persistentes sobre sí mismos y miedo a ser expuestos como un fraude o impostor.” Y por eso les resulta difícil aceptar los comentarios positivos y los elogios de los demás, y su convicción en sus creencias de ser un impostor se mantiene (LaDonna, Ginsburg, & Watling, 2018).

El término y los estudios de seguimiento desde el origen de la investigación fue acuñado por las psicólogas Pauline Clance y Suzanne Imes en 1978 en base a un grupo de mujeres estudiantes universitarias que, a pesar de tener notas y resultados estelares en los exámenes, pensaban que la mayoría o todos sus logros habían sido de alguna manera el resultado de la casualidad o el error.

Las investigadoras concluyeron que había tres características para ellas:

  1. Creencia de que los demás tienen una visión exagerada de sus destrezas
  2. El miedo a que se descubra que eres un «farsante»
  3. La atribución del éxito a factores, como la suerte, o un nivel extraordinario de trabajo duro

El síndrome del impostor no es técnicamente un síndrome, ya que los pensamientos y sentimientos de ser un impostor que se experimentan suceden en determinadas situaciones y no están presentes todo el tiempo.

Dr. Jessamy Hiberd

¿A quién le afecta más?

Afecta sobre todo a los que tienen «éxito» y son brillantes y a los que no tienen motivos evidentes para sentirse inseguros, especialmente a los que les cuesta interiorizar sus logros o reconocer las partes buenas de sí mismos.

Alrededor del 70% de las personas han sentido algún grado de síndrome del impostor de forma frecuente por lo que que es algo con lo que es sencillo identificarse. Puede perjudicar a personas de todas las profesiones y condiciones sociales, afecta tanto a hombres como a mujeres y se da en diferentes culturas. Puedes sufrir este fenómeno en tu labor profesional, académica, social o como padres y madres.

Pero pueden ser más sensible a sufrirlo:

  • Personas que se encuentran en entornos académicos. Especialmente estudiantes universitarios recién graduados, estudiantes veteranos, estudiantes de doctorado e incluso profesores.
  • Entornos laborales donde la cultura empresarial altamente competitiva y el rendimiento está altamente evaluado.
  • Los trabajadores autónomos sobre todo cuando más se depende de trabajar por proyectos.
  • Puede afectar en las relaciones sociales (ciertas relaciones de amistad y relaciones de pareja) dónde la baja autoaceptación y autoconfianza haga creer que no eres merecedor de dicha amistad o de el amor de la pareja.
  • Actualmente y cada vez más está afectando a madres y padres en relación a la crianza de sus hijos e hijas porque siente que no está siendo buenos en su labor.
  • Personas carentes de representación por su origen étnico, origen, rasgos, género, etc.
  • Personas que pertenecen a ámbitos creativos como actores, artistas, músicos y con más riesgo si tienes mucha presencia en las redes o están expuestos
  • Personas «famosas» o con una alta presencia y relevancia en los medios de comunicación o las redes sociales.

Parecer que si sintetizamos el síndrome del impostor es un problema que tiene sus raíces en la creencia de no sentirse lo suficiente o bastantemente bueno, según se mire. Llegando a ser una dinámica agotadora en su experimentación más frecuente que va minando la autoconfianza y la autoestima.

Esta experiencia impostora genera una trampa mental y que en lugar de darse cuenta y debatir dicha creencia para comprenderla en primer caso, y posteriormente poner estrategias para para afrontarlo, tu cerebro decide que debes ser un impostor.

Por eso los 3 primeros pasos importantes a seguir si se experimenta esta experiencia serían:

  1. Reconocerlo.
  2. Comprenderlo
  3. Detectar que lo desencadena

El síndrome del impostor tiene grados

El síndrome del impostor es un proceso continuo que va desde la preocupación ocasional por no estar a la altura de las circunstancias hasta el miedo a ser descubierto. Puede provocar dudas crónicas sobre uno mismo, miedo y vergüenza, lo que dificulta disfrutar de la vida o vivir el momento. Intentar pasar por algo que no se es es increíblemente estresante.

Dr. Jessamy Hiberd
  • Puede afectar en diferentes etapas de la vida
  • Puede aumentar o disminuir su gravedad, dependiendo delos acontecimientos de la vitales.
  • Puede ocurrir en un solo ámbito de tu vida o en situaciones específicas.
  • Puede ser un pensamiento que sólo surge cuando estás haciendo algo nuevo,
  • Puede manifestarse como una preocupación repentina que te invade en los peores momentos.

¿Qué consecuencia negativas puede llegar a generar?

La experiencia durante los acompañamientos y las investigaciones están demostrando lo perjudicial que puede ser. Además del miedo y la angustia diarios, cursa con una serie de efectos negativos en el comportamiento, así como y a nivel físico y psicoemocional.

Pero estas consecuencias no sólo pueden ser atribuibles a la persona en sí porque como veremos posteriormente es la sociedad actual y ciertas estructuras las que están perpetuando este fenómeno.

Cuando no se consigue lo que te propones, esto demuestra que tus temores originales de no ser lo suficientemente bueno estaban justificados, lo que hace que la autoconfianza vaya descendiendo aún más, no se asuma los fracasos como parte natural de la vida y se caiga o en trabajar excesivamente o en la evitación de situaciones. Cuando esta situación se vuelve un problema puede llegar a tener un efecto duradero en las diferentes áreas de la vida a las que afecta.

El exceso de trabajo, la evasión, la autocrítica y la duda son una combinación tóxica que conduce a sentimientos de vergüenza e insuficiencia.

Dr. Jessamy Hiberd

El estrés constante que provoca esta situación si se vive frecuentemente hace que el cuerpo esté siempre al límite de sus posibilidades segregando adrenalina y en su modo cronificado cortisol que es la hormona del estrés, lo que puede provocar una desestabilización físico y psíquica en forma de:

  • Migrañas, problemas gastrointestinales, dolores de espalda y trastornos autoinmunes en el plano físico.
  • Depresión y ansiedad. Con una consecuente pérdida de motivación y un alejamiento de los valores que son importante para construir la vida significativa que se quiere en el plano psicoemocional.

Cuando se pasan épocas donde el síndrome del impostor está demasiado presente por diferentes causas, se entra en un círculo lastrante y paralizante ya que todo lo que conlleva el crecimiento personal y seguir encontrando el «yo auténtico» se verá trastocado. Será más complicado conectar con tus valores y lograr objetivos, la motivación se verá afectada, impedirá desarrollar flexibilidad psicológica, construir pensamiento crítico y aprender de los errores puede ser un aspecto inconcebible.

¿Cuándo sucede y por qué sucede?

Cabe decir en primer lugar que sufrir el síndrome del impostor no es un fracaso y un signo de debilidad inaceptable ya que hay que tener en cuenta que las dinámicas sociales lo fomentan y en ocasiones es difícil escapar de él.

Aunque su diagnostico parece incierto, en gran medida se debería ser muy cuidadoso con las etiquetas en la práctica psicológica. Bratava a través de muchos estudios al respecto demostraron que:

  • Los hombres y las mujeres se ven igualmente afectados
  • Algunas pruebas sugieren que la percepción del síndrome del impostor se reduce con la edad
  • Existe una asociación con la depresión, la ansiedad, la baja autoestima y la disfunción social

Langford y Clance (1993) sugirieron que el fenómeno puede ser una respuesta a la inseguridad, la duda sobre sí mismo y el intento de estar a la altura de una imagen idealizada de sí mismo.

En el síndrome del impostor juega un papel fundamental la baja autoconfianza, autoestima y autoconsciencia. Esta situación puede tener su primer origen en la infancia que sin duda influye. En un artículo de la pediatra Alison Escalante titulado «How to Prevent Impostor Syndrome in Your Child» Afirma que «la cultura perfeccionista hace que nuestros hijos sientan que nuncan podrán estar a la altura»

Hay dos tipos de mensajes que envían los padres que crean sentimientos de fraude en un niño. El primer mensaje es simplemente una crítica. En este tipo de familia causante de Fenómeno del impostor, los niños escuchan principalmente críticas. Cuando un niño escucha críticas constantes por lo que no es perfecto, aprende que nada más importa. […] Pero existe un método más suave mediante el cual las familias crean sentimientos de impostura en sus hijos: el elogio general sin detalles. Cuando los padres dicen cosas superlativas sobre su hijo pero no se enfocan en los detalles, crean estándares imposibles. Los padres que elogian de esta manera envían el mensaje de que esperan el mundo de un niño, y sus hijos sienten la presión.

Alison Escalante parafraseando a la Dr. Pauline Clance

Por lo tanto los rasgos de personalidad y el apego son causas internas que determinan en gran medida el sufrirlo: Los que lo experimentan luchan con la autoeficacia, el perfeccionismo y el neuroticismo. Por ejemplo, muchas personas que acaban teniendo estos rasgos de síndrome del impostor se enfrentaron a una intensa presión sobre el rendimiento académico por parte de sus padres en la infancia.

En el libro de la Dr. Jessamy Hiberd «The Imposter Cure: How to stop feeling like a fraud and escape the mind-trap of imposter syndrome» realiza un gran análisis que voy a tratar de sintetizar y sumar alguna aprecioacion sobre de las causas que empujan a desencadenarlo:

  • Cualquier tarea relacionada con los logros o la aprobación,
  • Sentirse inseguro sobre sus conocimientos o habilidades, especialmente cuando se trabaja en un ambiente competitivo
  • Cuando aumentan las responsabilidades.
  • Épocas de transición o cambio que nos enfrentan a nuevos retos lo que nos empuja a salir de nuestro estado de confort lo que implica nuevo aprendizajes y por consecuencia mayor sensación de evaluación. Aunque puedes llevar mucho tiempo en un trabajo y seguir experimentando el síndrome si no logras tener autoconsciencia para poder redimensionarte, regular u observar si está influyendo un papel externo.
  • También puede producirse cuando una persona se siente diferente del grupo principal del que formas parte. Por ejemplo, eres una de las pocas mujeres en un sector dominado por los hombres o alguien de una etnia, nacionalidad o género diferente y no coincide con el grupo dominante, esto puede hacerte sentir ilegítimo o falso a pesar de tus cualificaciones y logros.
“Tengo un síndrome del impostor tan bestia que muchas veces ni tan siquiera soy consciente de las desigualdades que puedo haber sufrido como mujer”, así de clara y contundente es una de las experiencias recogidas para la campaña. En 2021, se publicó un artículo que concluía que las mujeres científicas pueden sentirse más impostoras que los hombres cuando perciben que su disciplina académica requiere talento o ser brillante para tener éxito.

Pero otro otro lado las causas externas como las relaciones o las dinámicas sociales vividas. Los entornos competitivos por ejemplo son causa también posible. Por ejemplo el papel de las redes sociales es importantísimo y contribuyen activamente en ello. ¿Por qué?

  • Por las personas tienden a publicar hitos editado y aparentemente positivos de su vida y nunca errores o aspectos más naturales.
  • La exposición maquillada del esfuerzo o dificultades para alcanzar algo. Digamos que el proceso se diluye en beneficio único de la meta. Y este aspecto es fundamental porque nos aleja de los valores que es el verdadero motor de alcanzar y disfrutar el camino.
  • La comparación social se convierte en abrumadora en comparación con otras épocas. Recibimos imputs por todos los lados y no precisamente realistas.
  • La irreal sensación de aprobación mediante el «me gusta» el corazoncito, lo «amigos» que vas sumando genera una falsa realidad de contacto social y aprobación. Este hecho juega socio con el autoestima dejando de lado la construcción de un yo auténtico que se acepta y tiene claro sus debilidades o fortalezas.

¿Dónde podría originarse el síndrome del impostor?

Podemos resumir tres áreas importantes de donde proviene:

  • Familia y sociedad: la forma en que la personas ha sido percibida, tratada o juzgada es claves. Por ejemplo en un entorno de infancia en donde el niño ha podido ser tratado en inferioridad de condiciones o comparativamente con otros miembros de la familia. Pero también puede suceder de forma inversa, en donde el niño ha sido tratado de superior y con gran capacidad. En primer caso el niño tratará de demostrar que están equivocados y en segundo lugar el niño puede encontrarse con situaciones de dificultad que le han hecho creer que debe afrontar con facilidad y dudará de sus capacidades
  • Críticas y estereotipos: en este caso la clave es interiorizar una etiqueta atribuida o una crítica recurrente lo que hace que poco a poco se interioricen y creen reflejarlo. Podemos poner ejemplos en relación a las mujeres o los grupos étnicos en donde la etiqueta está muy presente. Si un grupo o personas se encuentra en una posición que no se espera de ella por el propio estereotipo podré ser un caldo de cultivo para sentirse insegura o poder llegar tener la creencia de ser un impostor.
  • Las transiciones vitales, como el cambio de trabajo o la promoción pueden tener un efecto desencadenante ya que puede poner en dudas sus habilidades reales y si podrán estar a la altura de lo que han logrado.

5 tipos y síntomas del síndrome del impostor

Además de esto, la Dr. Valery Young  ha identificado que el síndrome del impostor puede manifestarse de cinco maneras diferentes. Aunque puede haber signos y síntomas compartidos, estos cinco subtipos varían un poco en los patrones conductuales y cognitivos debido a las diferencias en la forma en que la persona evalúa la auto competencia.

  • PERFECCIONISTAS

Tienen expectativas muy altas y se basan en la idea de éxito 100%. Tienen miedo a fracasar y a ser criticados. Focalizan su energía constantemente en mejorar las cosas, e incluso los errores más pequeños se convierten en una amenaza importante para su confianza y sus capacidades. Con poca flexibilidad utilizan estrategia, como trabajar horas extras, no hacer descansos, preparación y autocrítica excesiva y deambular en la duda para motivarse y seguir en la rueda. Sus éxitos son auto saboteados negándose los comentarios positivos lo que merma la sana costumbre de tener presente sus puntos fuertes, logros y fortalezas lo que hace que puedan girar entorno a la idea de no ser suficientemente buenos.

  • SUPERHÉROES

Su competencia se basa en su capacidad para realizar múltiples tareas y roles que pueden desempeñar al mismo tiempo. Su visión de sí mismos es negativa, como incompetentes y tienen una visión positiva de los demás como competentes. Se esfuerzan mucho para asegurarse de que trabajan más que los demás y consiguen más éxito en todo lo que hacen. Para este perfil relajarse es igual a pérdida de tiempo por lo que dejan de lado el espacio para sus aficiones.

  • EXPERTOS

Su competencia se basa en lo mucho que saben y por eso creen que tienen que saberlo todo sobre todo. Para ello, recopilan toda la información posible sobre un tema y dedican mucho tiempo, esfuerzo y energía a prepararse antes de pasar a la acción. Pero a pesar de esto parece que nunca es suficiente impidiéndoles participar con otras personas por pensar que no saben suficiente todavía. Es posible que eviten enfrentarse a retos por el hecho de pensar que les falta requisitos.

  • GENIOS

Creen que deben ser genios naturales. Puede que estén acostumbrados a que les vaya bien sin tener que esforzarse mucho para conseguirlo y que tengan un historial impecable a nivel académico. Piensan que cualquier habilidad nueva saldrá a la primera y la dominaran de forma natural. Si les cuesta esfuerzo se considera algo negativo por lo que pueden evitar retos que impliquen un supuesto esfuerzo ya que pone en duda lo buenos que son per se.

  • SOLISTAS

Creen que la competencia sólo se consigue si logran las cosas por sí solas y consideran que pedir ayuda es una debilidad por lo que no les gusta trabajar en equipo.

La trampa mental que produce el síndrome del impostor.

La base reside en dos visiones en tensión: el que tu puedes tener y el que crees que los demás piensan y esperan de ti. O entre los estándares que te fijas a ti mismo/a y la valoración que haces de ti.

Cuando la imagen que tienes de ti mismo -una sensación general de no ser lo suficientemente bueno- no coincide con lo que ven los demás, concluyes que deben tener una idea inflada de tus capacidades, lo que te hace sentir un fraude.

Dr. Jessamy Hiberd

Si no rindes al máximo, esto te lleva a sentir vergüenza y ansiedad y concluyes erróneamente que esto revela algo esencial sobre tu falta de capacidad y talento. Cuando te enfrentas a un nuevo reto, la ansiedad aumenta; como no crees en ti mismo, inmediatamente temes no ser capaz de estar a la altura del desafío. El miedo al fracaso y la duda sobre uno mismo impulsan el ciclo: si fracasas seguro que te descubren. El alto nivel de exigencia que te impones a ti mismo es una gran parte del problema, al igual que la voz interna negativa que utilizas para motivarte. Esperas ser el mejor y hacerlo todo a la perfección en tu carrera, tus relaciones y tu vida personal. Esta presión por alcanzar los objetivos tiene dos consecuencias.

¿Qué 10 comportamientos se pueden manifiestan?

Por lo tanto esto puede producir una serie de manifestaciones que enraízan en dos principales: sobretrabajar y evitar. Pero en general se podrían resumir en las siguiente:

  1. Trabajar en exceso y ahínco para alcanzar esos elevados estándares. Se atribuye la idea que el «éxito» ha venido por un trabajo duro lo que producirá un alivio porque piensas que fue la razón y hace sentirse a salvo de críticas o verse como no merecedor del lugar donde estás.
  2. Perfeccionismo porque si no está todo perfecto es un fracaso y si algo se percibe como fracaso hay temor de verse como poco valiosas las personas o falsas. conclusión: se es perfeccionista porque se tiene un miedo atroz al fracaso
  3. Detenerse, procrastinar y te paralizarse por las dudas para evitar sentimientos incómodos. Lo que llevará a un trabajo a tope para cumplir un plazo para finalmente considerar que el éxito se debe a la suerte por hacerlo a última hora. O nunca terminar porque al no hacerlo, se evita ser revelado como un fraude y también evita la vergüenza de ser criticado.
  4. No se celebra el éxito porque cuando se trabaja en exceso se interpretan los logros como el resultado de niveles insostenibles de esfuerzo.
  5. Subestimar elogios generando una paradoja extraña por la cual se buscan elogios de los demás como validación de su talento o esfuerzo pero al recibirlo es muy complicado regular la contradicción que le produce lo que lleva a una disonancia cognitiva por la cual refuerza el síndrome. Y Socavar los logros pensando que «no es algo tan especial lo que he hecho»
  6. Contenerse porque si no se intenta no se puede fallar
  7. La creencia que la dedicación que se pone es mucho mayor que la de los demás. Por esa razón te sientes no merecedor y se retroalimenta el poner siempre más ahínco sin freno.
  8. Mantener un perfil bajo o en constante cambio. La idea es que si se pasa desapercibido o deja un trabajo o proyecto relativamente rápido, entonces nadie tiene la oportunidad de darse cuenta de que estás siendo un fraude.
  9. Esconder las opiniones por falta de confianza y sentimiento de inferioridad intelectual.
  10. El autosabotaje de la propia acción ya que con ello se podría tener una escusa en caso de fracaso.

Todas estas manifestaciones tiene un fin: impedir que los demás descubran la «verdad». Si se tiene la creación de que no eres suficiente, merecedor o incluso un fraude hay que hacer lo que sea para que no te descubran.

A corto plazo, estos comportamientos de afrontamiento pueden hacer sentir mejor pero si las creencias son erróneas y no se es un impostor entonces estos comportamientos son parte del problema cuando tiene un peso específico en la vida diarias y en diferentes áreas.

¿10 formas sobre como podemos superar el síndrome del impostor?

La única manera de dejar de sentirse como un impostor es dejar de pensar como un impostor.

Dr. Valery Young.

Vamos a acentuar que la responsabilidad no solo recae en al individuo. Como psicólogo social el sistema y ser crítico y atento con él es muy importante.

El éxito a la hora de abordarlo o al menos reducirlo puede pasar por estas he fusionado de la Dr. Sandi MannDra. Andrea Robinson y mi propia experiencia como he podido comprobar en mis acompañamientos psicoemocionales dentro de mi programa Autoconfianza y Autoestima. Son solo algunas estrategias que requiere de valorar las circunstancias de cada persona y desarrollarlas de forma muy adaptada.

  • Examinar las evidencias y aprender de los hechos. Si las pruebas sugieren que estás haciendo un buen trabajo, ¿por qué no te lo crees? La idea es abordar las distorsiones cognitivas que contribuyen al acentuar la experiencia impostora. ¿Qué hechos avalan que estás donde debes estar gracias a tu esfuerzo y tu capacidad?.
  • Celebrar los éxitos. Las personas que sufren el síndrome del impostor suelen pensar que sus éxitos son el resultado de la suerte, de un deslizamiento o de la ayuda externa. Aunque se haya tenido suerte o ayuda externa, el éxito sigue siendo tuyo. Asumir este hecho es un gran paso. Intentar lidiar con el sentimiento de culpabilidad y celebra los logros es sano. Si se recibe una felicitación, notar como es el comportamiento es el primer paso.
  • Recuerda que mucha gente se siente así. El síndrome del impostor está muy extendido, pero rara vez se habla de él; cada persona siente que está guardando un secreto. Una investigación psicológica realizada a principios de la década de 1980 estimó que el 70% de las personas se sienten impostoras en algún momento. Algunos estudios apuntan hasta más del 80% en la actualidad. En realidad, las mismas personas que temes que te expongan como un fraude probablemente se sientan ellas mismas como un impostor.
  • Dejar de lado el perfeccionismo tóxico. No es necesario bajar el listón pero si es importante ajustar los estándares y expectativas y atender más al progreso y los valores personales con los que estás o quieres actuar en la vida.
  • Cultivar un dialogo interno más amable. Es decir ser más autocompasivo con uno mismo partiendo de serlo con los demás. La ciencia y la práctica nos ha demostrado numerosas veces que es un factor absolutamente clave. Hablarnos mejor, más amables y comprensibles ayuda a reducir ese diálogo tóxico y contraproducente asociado al síndrome del impostor. Observar como afloran los sentimientos de impostor y atender a como se reacciona para poder responder de mejor forma.
  • Compartir tus sentimientos. Si se comparte con otras personas podrán darte otras perspectivas que no se suelen confiar en los hechos. Pero ojo, es importante ser muy hábil en identificar a quién se puede contar.
  • Compartir y aprender de los fracasos. Normalmente se suele ver lo peor de uno y lo mejor de otro lo que genera una comparación. Por lo que una labor muy importante es la de compartir y analizar los aprendizaje que se pueden extraer de los errores. Por supuesto, en estos caso la autoempatía y el dialogo interno más amable es fundamental para poderlo afrontar
  • Practicar autoaceptación. La autoaceptación no es lo mismo que la autoestima. La autoaceptación es el sentido o reconocimiento relativamente objetivo de las propias capacidades y logros, junto con el reconocimiento y la aceptación de las propias limitaciones. Como afirma el Dr. Leon F. Seltzner «para tener más autoaceptación, debemos comenzar diciéndonos a nosotros mismos que teniendo en cuenta todas nuestras creencias de autoreferencia sesgadas negativamente, hemos hecho lo mejor que hemos podido». Y ¿Cómo hacerlo? «Cultivando la autocompasión, dejando ir la culpa y aprendiendo a perdonarnos a nosotros mismos»
  • Mantener la humildad. Sufrir un poco de síndrome del impostor está bien. Te mantiene motivado para seguir aprendiendo y trabajando duro. Pero no dejes que tus dudas te impidan ir a por un gran ascenso o disfrutar de tus éxitos.
  • Aceparlo. Por que uno de los grandes procesos para generar flexibilidad psicológica es la la aceptación de los sentimientos producidos por un hecho. Sin duda el síndrome del impostor siempre estará ahí y es es constructivo asumirlo.

Cada uno de estos aspectos debe evaluarse individualmente y aplicar el que sea más adaptable a la persona. El existo para afrontarlo parte de una autoconciencia de la situación y un compromiso para poder revertirla o mejorarla y de esta manera poder optimizar el estado de bienestar psicológico y emocional.

Para terminar cómo concluía Jessica Bennet en su artículo How to Overcome ‘Impostor Syndrome’:

Es importante recordar: El fracaso no te convierte en un fraude. Incluso los mejores atletas meten la pata, los mejores abogados pierden casos, los mejores actores protagonizan batacazos. Fracasar, perder y equivocarse en ocasiones forma parte del trabajo. No dejes que eso te defina. Aprende de tus errores y sigue adelante.

Jessica Bennet

Fuentes:
Bravata, D. M., Watts, S. A., Keefer, A. L., Madhusudhan, D. K., Taylor, K. T., Clark, D. M., … Hagg, H.K. (2019). Prevalence, predictors, and treatment of imposter syndrome: A systematic review. Journal of General Internal Medicine35(4), 1252–1275.
Clance, P.R., & Imes, S.A. (1978). The imposter phenomenon in high achieving women: Dynamics and therapeutic intervention. Psychotherapy: Theory, Research & Practice, 15(3), 241.
Hibberd, Dr Jessamy. The Imposter Cure: How to stop feeling like a fraud and escape the mind-trap of imposter syndrome. Octopus. Kindle Edition.
LaDonna, K. A., Ginsburg, S., & Watling, C. (2018). Rising to the level of your incompetence: What physicians’ self-assessment of their performance reveals about the imposter syndrome in medicine. Academic Medicine93(5), 763–768.
Dr. Sandi Mann. El síndrome del impostor: Cuando creemos (erróneamente) que nuestros logros se deben a la suerte. Ed. Urano
Dr. Leon F. Selztner. El camino de autoaceptación incondicional. Psychology Today.
Young, V. (2011). The secret thoughts of successful women: Why capable people suffer from the imposter syndrome and how to thrive in spite of it. Crown Publishing Group.

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